Una vez más este sentimiento de culpa. Esta vez, la lactancia. Os contaré mi experiencia, con la esperanza de que cada palabra escrita deshaga un poquito el nudo...
Debería empezar por el principio, aunque casi me avergüence de ello.
Antes de quedarme embarazada, antes incluso de saber si quería tener hijos (sí, hubo un tiempo en que dudé), creía tener clara mi opinión sobre la lactancia. "De acuerdo", pensaba, "es lo mejor para el bebé, pero es incómodo y me dejará un pecho horrible, así que el día en que decida tener hijos, no le daré el pecho", Sabía que era una decisión egoísta, pero aún así pensaba llevarla a cabo. Además, me molestaba enormemente toda esa gente que "obligaba" moralmente a las madres a dar pecho, tachando de "mala madre" a quien decidía no hacerlo. Hoy por hoy, sigo odiando las imposiciones, cualquiera. Evidantemente, mi opinión sobre la lactancia ha cambiado de forma radical, pero me gustaría que médicos, matronas, familias y demás, ayudáramos a esas madres primerizas, pero sin imponerles.
El caso es que encontré al hombre de mi vida y, con él, apareció el instinto maternal (¡aleluya!). Tuve claro casi desde el primer día que sería mi compañero de viaje, casi mi ángel de la guarda.
Tuve claro que, ahora sí, sería el padre de mis hijos.
A los cuatro años de relación, decidimos buscar el bebé. Vivíamos juntos, teníamos trabajo... Y mi instinto amenazaba con volverme loca si no me convertía en madre.
Tuvimos suerte, quedé embarazada al primer intento. Nunca olvidaré esa sensación. Antes incluso de obtener confirmación, supe que tenía una vida en mi interior. Mil cambios habían empezado ya. El primero, y más evidente, fue el pecho. Me miraba al espejo y pensaba... "dios santo, ¡si está perfectamente preparado para amamantar! ¿Cómo voy a ir contranatura? ¿Qué más da la comodidad y mi propia belleza? Lo más importante es esta criatura... ¿cómo voy a negarle lo mejor de mí? "
Decidí en ese mismo momento que, contra todo pronóstico, le daría pecho a mi bebé. Ahora sé que ahí, con apenas unos milímetros de vida en mi vientre, ya me había convertido en madre (en el sentido más amplio de la palabra).
Desgraciadamente, a las siete semanas sufrí un aborto natural. La peor experiencia de mi vida. Quienes lo hayáis sufrido sabréis comprenderme... No me extenderé en esa tristeza. Quiero creer que no era el momento. Siempre pensé que todo en esta vida pasa por algo.
Así que, pasado el tiempo de rigor, volvimos a intentarlo. Y, otra vez, quedé embarazada al primer intento. El miedo se apoderó de mí desde el minuto uno, y no me abandonó en 38 semanas... Pero, por suerte, a los nueve meses nació mi pequeña. Os ahorraré las 12 horas de parto extremadamente doloroso.
Pedí que me pusieran a la pequeña al pecho nada más salir. No lo hicieron. Había habido alguna complicación y era necesario revisar que estuviera todo bien. De acuerdo, no seré yo quien se niegue.
No puse a mi niña en mi pecho hasta 4 horas después de nacer. Nadie me dijo cómo hacerlo. Me dejé guiar por mi instinto... Y fue maravilloso. Ahora sé que no comió, pero aún así, nunca olvidaré esa sensación. Una matrona vino a "enseñarme" al día siguiente. Ojalá hubiera venido antes, pero le estoy inmensamente agradecida, necesitaba esos consejos.
A partir de ahí, ningún problema, al menos para darle. Pero fueron dos meses dolorosos.
El pecho me dolía horrores, la pequeña "echaba" casi más de lo que comía (o eso me parecía), mi obsesión por que "no me vieran" limitaba todo mi día, me costaba sentir ese "vínculo" del que tanto había oído hablar...
Hasta que, de repente, a los dos meses (y tras numerosos amagos de tirar la toalla), todo empezó a ser maravilloso. No había mejor momento en el día que ese momento, nuestro momento. Dejé de sentirme esclava para sentirme única. Ya no dolía, al contrario. La peque había "aprendido", y yo también.
Por desgracia, este paraíso duró poco. Mes y medio después, probablemente mal aconsejada, empecé a probar biberón. Debía incorporarme al trabajo, la peque pasaría muchas horas sin mí, era "imprescindible" que "se acostumbrara" al bibe.
Tampoco olvidaré nunca esa sensación de desapego al darle el primer bibe. Sentí cómo me la arrancaban, casi literalmente, de mis entrañas. Lloré mucho, muchísimo. Ojalá ella no lo hubiera aceptado. Ojalá no hubiera insistido yo.
El caso es que, unos bibes después, mi niña los bebía perfectamente. Decidí no perder, al menos, nuestro momento en la noche. Quería con toda mi alma mantener la lactancia todo lo posible... aunque fuera mixta.
Quince días duró. Mi niña ya no quiso pecho. Se retiraba, lloraba, pedía cada hora...
Una vez más, puede que mal aconsejada, creí entender que no tenía leche ya. Es posible que así fuera, no soy experta en la materia.
Con todo el dolor de mi corazón, retiré la lactancia. No tuve subida extra. Nada de dolor, al menos físico. El psicológico es otra historia... No hay día, aún hoy, en que no me arrepienta de haber tirado la toalla tan pronto.
Y, aunque intento no pensar en "qué hubiera pasado si"... creo que podría haber aguantado un poco más. A día de hoy, dos meses después de ese mal trago, no puedo evitar cierta "envidia" cada vez que veo una madre dando pecho.
Me sorprendo a mí misma dándole el bibe en posición de lactancia natural.
Se me siguen saltando las lágrimas con cada bibe.
Me invade un sentimiento de culpa, porque seguro que pude hacer algo más.
Nadie me lo dijo. Nadie me aconsejó seguir insistiendo.
Descubrí artículos y libros cuando ya era tarde.
Estoy orgullosa de haberle dado lo mejor durante casi cuatro meses, pero cada vez que leo lo buenísimo y fundamental que es la lactancia prolongada, una punzada me atraviesa el corazón.
Yo QUISE mantener la lactancia, pero no pude, o no supe, eso ya da igual.
Intento aconsejar (nunca imponer) a mis amigas embarazadas o nuevas mamás, para que no corran la misma (mala) suerte que yo. Y no puedo evitar preguntarme... ¿por qué no me habló de lactancia el pediatra? ¿ni la ginecóloga? ¿por qué nadie me dijo que siguiera insistiendo?
Si todos sabemos que es lo mejor... ¿por qué no ayudamos a las madres primerizas? ¿qué está fallando?